En 2004 por curiosidad entré a mi primer clase de Yoga y no volví dejarlo nunca, rápidamente lo adopté como parte de mi vida, aprendí a liberar mi estrés a través de posturas, meditación y pranayama, muy pronto me noté llena de energía, fuerte, flexible y muy feliz.Fui compartiendo mi experiencia con familia y amigos.

Años después afortunadamente llegé a O2Yoga y decidí tomar la formación de maestros en 2018 para adquirir la habilidad de seguir compartiendo lo que tanto amo pero ahora como maestra, mi responsabilidad con mis alumnos es la de enseñarles a amar su cuerpo y a liberar la mente. El Yoga es infinito, es amor y profundo crecimiento.