Recuerdo mi primera clase de Yoga como si fuera ayer y fue hace 5 años… El sentimiento al finalizar la clase fue lo que me hizo regresar, no tenía palabras para describirlo y quería volver a sentirlo.

Me considero una persona bastante inquieta y por lo mismo a veces encontrar tranquilidad era muy difícil. Practicar con constancia me permitió aprender a disfrutar la incomodidad, abrazarla y disfrutarla, teniendo siempre presente que es únicamente un proceso lleno de aprendizajes.

Yoga para mí ha sido el camino a la felicidad, a través de la aceptación y enamoramiento de los procesos, siempre respetando que mi camino es único y perfecto.